INGLÉS INICIAR SESIÓN

Historia de la institución
El Instituto Educativo Pinar fue fundado el 27 de octubre de 1999 y comenzó a funcionar en marzo del año 2000. En sus inicios fue dirigida por seis docente de Secundaria, compañeras de otras instituciones educativas de El Pinar. En el año 2003, el liceo se trasladó al local ubicado en la Av. Naciones Unidas, donde hoy funciona el Bachillerato Diversificado y se centralizan las tareas administrativas. Ante la necesidad de crecimiento se inauguró un nuevo local ubicado en la avenida Pérez Butler, donde actualmente funciona Ciclo Básico. En los años sucesivos se detectó que había que ampliar la oferta educativa en la zona y es así que surgió el Bachillerato Artístico y más tarde los Bachilleratos Tecnológicos en las orientaciones: Administración, Informática y Deporte y Recreación de la UTU, convirtiéndose en uno de los institutos con más opciones en la zona. El IEP realiza encuentros así como también participa en competencias interliceales a través de la asociación AIDEP. A través de ella, se vinculan instituciones educativas de Montevideo y del interior del país en diversas áreas, permitiendo alcanzar instancias de competencia a nivel nacional.
Visión y misión
Nues­tra visión res­peta y valora la diver­si­dad, mues­tra la posi­bi­li­dad de una mejor cali­dad de vida en toda su ampli­tud, inte­grando lo mate­rial y lo afec­tivo. Enten­de­mos que una edu­ca­ción de cali­dad es aque­lla que se ocupa de desa­rro­llar todas las dimen­sio­nes de la per­sona, sin dis­cri­mi­na­r. Edu­camos para generar un inelu­di­ble sen­tido de res­pon­sa­bi­li­dad per­so­nal, social y ambiental desde el año 2000. Aspi­ra­mos a que nues­tros alum­nos egre­sen expre­sando su pleno poten­cial de trans­for­ma­ción, pro­ta­go­nis­tas de sus vidas. Hom­bres y muje­res res­pon­sa­bles de sí mis­mos, con herra­mien­tas para afrontar los desafíos de su futuro y su felicidad. Nues­tra misión es educar con cali­dad a jóve­nes y adul­tos de la Ciudad de la Costa. Trabajamos con ellos sus herra­mien­tas cog­ni­ti­vas, afec­ti­vas y socia­les, para que se desarrollen ple­na­mente en el mundo en el cual vivi­mos. Formamos personas respetuosas, autónomas, responsables y competentes. Ciudadanos globales con capacidad de liderar procesos de cambio fundamentados en el bien común.